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Septiembre 15, 2009

Las “narco-encomiendas”: un fenómeno de tráfico de drogas imparable

 

El último embarque estaba disimulado en estampillas y sobres postales. Los llevaba una mujer entre sus ropas a modo de encomienda. La droga sería comercializada en los boliches de Bariloche. El cargamento incluía 800 dosis de LSD y está valuado en unos sesenta mil pesos.

El potente alucinógeno iba a ser distribuido entre los estudiantes que seguramente llegan a la ciudad por estos días y llegaba a los estratos sociales más altos. La droga había sido enviada por correo.

El episodio desnuda una realidad que desde hace tiempo se evidencia con hechos. Las “narcoencomiendas” son la nueva forma de tráfico de drogas que más ha crecido en Argentina. A tanto llega el fenómeno que Claudia Izaguirre, el titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA), afirma que son enviados unos 5000 paquetes narcos diariamente al país.

Desde hace dos años la Junta Internacional de fiscalización de estupefacientes viene alertando sobre el creciente incremento de los envíos. Los esfuerzos de las autoridades parecen muchas veces inútiles. El envío postal de droga es una maniobra repetida por parte de las bandas de narcotraficantes que aprovechan que, por ley, las cartas son inviolables.

Izaguirre sostiene que, en muchos casos, esta actividad clandestina tiene como ejes al personal de las empresas de correo.

“Los traficantes mandan las cartas a un destinatario falso, como sucedió en Ushuaia. Como nadie las retiraba, los empleados nocturnos se apoderaban de las encomiendas y así comenzaba la distribución. Para no despertar sospechas, completaban las planillas de entrega”, aseguró Izaguirre.

Los números no mienten

En sedes judiciales se apilan unas 2.000 causas que nadan en un mar silencioso, en medio del vacío legal existente. La droga no solamente ingresa al país de esa forma sino que también sale rumbo a otras latitudes, sobre todo a países de Europa aunque el destino preferido es España. Generalmente quienes son parte del negocio narco realizan estas operaciones por necesidad y poco tienen que ver con el narcotráfico habitual. Lo increíble es que se hace difícil detectarlos y la droga, en mayor medida cocaína puede llegar impregnada en tarjetas postales hasta en ropa que luego será procesada para obtener la sustancia.

La cocaína también se envía en pequeñas cantidades escondida en lámparas, libros, trofeos o partes de motores. La Aduana secuestró 76 kilos en 180 operativos. La mitad de los envíos postales con droga tienen como remitente direcciones de empresas, muchas de ellas conocidas, que son usadas como pantalla por los narcos.

En el resto figuran domicilios particulares, falsos, que llevan a los investigadores a la nada misma. En general se trata de envíos tipo “hormiga”, son de 100, 200 gramos o máximo medio kilo. Los destinatarios, general tienen números de casillas postales o direcciones inexistentes que obligan a remitir el envío a la central postal del país. Una vez allí las bandas cuentan con contactos internos para rescatar la encomienda.

Los controles se completan con escáners y entrecruzamientos de datos de “inteligencia” que hacen que Aduana emita alertas a las empresas de correos para que éstas sepan donde “mirar”. Pero el fenómeno de las narcoencomiendas parece seguir creciendo.

1 Comentario »

  1. buena nota

    Comentario by ulises — Septiembre 16, 2009 3:41 pm

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